EL ALCOHOL


El alcohol puede consumirse mezclado con muchas cosas (agua, jugo de frutas, alguna gaseosa) pero nunca, por ningún motivo, combinado con el manejo de automóviles. Ésa es una mezcla que no lleve a nada bueno. Incluso pequeñas dosis de alcohol pueden causar alteraciones en las facultades de los conductores suficientes para ocasionar un accidente del que, con suerte, tardará en recuperarse más que de la peor de las borracheras. Muchos no se recuperan nunca.


Las estadísticas sobre accidentes de tránsito siempre nos causan escalofríos: se estima que cada 31 minutos hay un muerto y quince heridos en las carreteras de Estados Unidos por causa del consumo de alcohol. El 2003 hubo más de 17 mil muertes y daños al 40% del parque vehicular. Beber y conducir sigue siendo una pesadilla en las vidas de todos los americanos, especialmente los de origen hispano. Los accidentes al volante siguen siendo la principal causa de mortandad entre los hispanos varones con menos de 44 años de edad. Una gran porción de esas muertes se atribuyen a la ingesta de alcohol. Además de ello, los hispanos también muestran mayor tolerancia a viajar en autos conducidos por personas en estado de ebriedad, incapaces de manejar con seguridad. Al hacerlo, ponen sus vidas y las de sus acompañantes en peligro.


El alcohol, además de trastornar las reacciones al volante, también se asocia a Otros hábitos de manejo inseguro, como no ajustarse el cinturón de seguridad. Separar el consumo de alcohol del volante no es una elección, sino una imperiosa necesidad. Recuerde siempre que beber y manejar puede ser devastador para usted, para su familia y para sus seres más queridos. El test qué le proponemos a continuación le permitirá conocer qué es real y qué no lo es eh relación con el manejo dé vehículos motorizados luego de haber ingerido alcohol.


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